Poesía

Cinco poemas

de Carlos Barbarito

 

Carlos Barbarito nació en Pergamino el 6 de febrero de 1955. Su obra literaria comprende quince libros de poesía y dos de crítica de artes plásticas. Premios y distinciones: Premio Fundación Alejandro González Gattone. • Premio Fondo Nacional de las Artes. • Premio Dodero de la Fundación Argentina para la Poesía. • Premio Bienal de Crítica de Arte Jorge Feinsilber. • Premio César Tiempo. • Premio Raúl Gustavo Aguirre de SADE. • Mención de Honor Leopoldo Marechal. • Mención de Honor Carlos Alberto Débole. • Gran Premio Libertad. • Premio Francisco López Merino. • Premio Hespérides. • Premio Iparragirre Saria. • Mención Plural de México. • Mención honorífica Concurso de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires. Figura en: Breve diccionario de autores argentinos desde 1940; Inventario relacional de la poesía en lengua española 1951-2000, de Juan Ruiz de Torres y José Javier Márquez Sánchez; ABC de las artes visuales en la Argentina; Diccionario de autores argentinos. Sus textos sobre arte y literatura y su obra poética están traducidos, en parte, al inglés, al francés, al portugués, al catalán y al holandés.

Pájaro muerto en la lluvia, por Malthusea

Ruidos

(aguas

en rápida cascada hacia el centro

abierto entre rocas; voces

extrañas, extranjeras

venidas por una infinidad de conductos;

golpes de helados meteoros

contra las paredes de los días.)

Y bajo esos ruidos otros ruidos,

que los oídos casi no identifican

(¿el derrumbe

de la casa del verbo,

el choque del amor contra un seno,

oscuro?)

 

                    * * *

 

¿Cómo mirar al centro de las llamas

donde se retuercen los húmedos en pura alabanza?

¿Cómo soportar la gritería de los que no entienden,

se preguntan el uno al otro

y le preguntan a lo invisible, y no entienden?

¿Cómo explicar esos ruidos

detrás de las paredes,

como si azotaran la espalda de un niño

y sólo se oyese el golpe del látigo

y no los lamentos? ¿Cómo

decir aquella boca sin que se presente

en el acto esta otra boca, rota

y caída entre los cardos? ¿Cómo nacer

si todo empuja a morir?

 

                    * * *

 

Una vez llovió sobre un pájaro muerto

El viento abre y cierra una puerta

Una fotografía: un hombre con lodo hasta la cintura

La palabra alga y la palabra perro en una página de infancia

Una voz efímera y otra voz aún más efímera y una tercera,

casi inaudible entre los ruidos de la tormenta

Humo de algo que se quema, olvidado y remoto.

 

                    * * *

 

..., por Altamira

(John Cage, 4'33'')

 

En el centro de la tierra,

un piano en silencio;

la música, los ruidos del mundo:

no hay animal que no grite,

chille, aúlle, bufe, resople;

no hay cosa que no cruja,

rechine, fermente, exhale.

En el centro, un hombre

inmóvil ante el teclado;

la música, los ruidos de los otros:

balbuceos, tartamudeos,

aplausos, gemidos, llamados,

imprecaciones, eructos,

flatos, ruegos, súplicas,

maldiciones, cánticos.

 

                    * * *

 

Hubo, se hizo, se dijo.

Oyeron, respiraron,

sintieron, durmieron, despertaron.

Hubo gravidez, frutos,

silencio, bordes, alimento.

Y fluir, corteza, danza.

Estuvo la inocencia y pasó.

Se oyó un gran ruido

de estrella rota en el centro.

Luego sal, ramas afiladas,

charcos, arena, sombras.

¿Qué envejeció sino el mundo?

¿Qué mundo surgió

sino una tenaz sucesión de residuos?

Entonces, ¿volver a escribir el libro

con lo que quedó, éter

o niebla, oquedad,

figuras sin nada que las lubrifique?