Poesía

Cuatro poemas

de Liliana Celiz

 

Liliana Celiz empezó a escribir poesía a los once años. En esa época lo hacía a escondidas, considerándolo algo muy íntimo. Hasta que cuando fue a vivir a casa de sus tías a Miramar le entregaron un libro de actas para que ella escribiera allí. Desde ese momento escribe sus poemas en libros de actas. Vivió en Río Cuarto (provincia de Córdoba), Miramar (provincia de Buenos Aires) (ciudad de la que se enamoró desde chica), Rosario, Mar del Plata y Buenos Aires, Capital Federal, donde reside y se dedica a la formación de escritores actualmente.

ir a pasear al bosque

los pájaros vuelan hacia la tierra donde hay agua

como sustento de la voz que vuelve

la voz en pulimento de las formas

siendo nostalgia elemental en el momento del olvido

o regresar al movimiento en que se parte

como ojo avizorando aquel instante de memoria

ir a mirar las aves cuando vuelan

sólo permanecer bajo la línea de distancia

 

* * *

ir y creer que lo que fluye es la esperanza

y algún camino o pliegue se interpone entre los yuyos

—ni el resto mínimo de piel entre los tactos—

el cuerpo gira en el momento del recuerdo

(no ir a beber del agua, los sapos andan por el barro en estas noches)

no ir ni envejecer en la distancia

Ilustración de Griselda

* * *

 

permanecer en el silencio siendo sombra

como soslayo en el recuerdo mientras la voz parece repetirse

(no ir a beber del mismo agua entre los bosques)

ni complexión alguna de belleza (el mundo en lo gestual desaparece)

-no ir a beber el agua- las rocas traen restos de esas piedras

no es lo que fluye allá en la luz lo que se mira

 

* * *

el plano del color y el plano de la forma

en lo visual el horizonte ejerce alguna línea

donde los patos vuelan

ser pez allá en el aire es lo imposible

pero ser pato vuela

la línea en la abstracción se pierde

la fuga en vertical hace a la escena

en precisión lo que se ve no existe

y el ojo en lo real busca coherencia

la entrada de la luz hace a los ejes de la sombra

donde ser pato nada y el pez vuela